miércoles, 25 de diciembre de 2013
Heavy in your arms
Yo era un corazón muy pesado para cargar
mi amado se desplomó bajo el peso
mis brazos alrededor de su cuello
mis dedos entrelazaron una corona
yo era un corazón muy pesado para cargar
mis pies arrastrados por el suelo
y él me llevó al río
donde lentamente dejó que me ahogara.
Mi amor tiene pies de cemento, mi amor es una bola de hierro
enroscado alrededor de tus tobillos, por encima de la cascada
¿Y merece la pena la espera todo este tiempo que mata?
¿Eres lo bastante fuerte para aguantar protegiendo tanto tu corazón como el mío?
¿Quién el traidor?
¿Quién es el asesino entre la multitud?
sábado, 21 de diciembre de 2013
EL MISTERIO DE LOS HONGOS
¿Les importa?
Por mi parte me considero una victima de los tiempos fugaces que logró entender que no existe el bien, tampoco la maldad, solo el destino embustero capaz de crear las más frágiles ilusiones, y que solo así podremos comprender el secreto de la destrucción.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
lunes, 16 de diciembre de 2013
C&P
Amor y perversión, mis articulaciones duelen impidiéndome comer, beber, dormir, gritar, rezar, llorar y morir. Es esta maldición que cargo con mi piel, el brillo de mi piel, la luz de mi eterna curiosidad que desnuda todos los miedos que deslumbran y sanan el cuerpo invisible.
Si no me tengo a mi mismo, no quiero tener a nadie, pero como un buen hijo, me revelo,
me revelo incluso contra la rebeldía.
Lleno de palabras al vacío
Me envío cartas a mi mismo, me retrato en palabras que se desbordan en una tinta sin critica,
cartas que jamás leo, cartas que jamás escribo, solo cartas que nadan en un inmenso pantano lleno de piezas artísticas creadas por perros del olvido.
Es mi alma inquieta que se retuerce en dolores para poder llegar a la alegría, aquella oculta en la oscuridad de mis propios anhelos, la que no conozco, la que busco y se esconde.
cartas que jamás leo, cartas que jamás escribo, solo cartas que nadan en un inmenso pantano lleno de piezas artísticas creadas por perros del olvido.
Es mi alma inquieta que se retuerce en dolores para poder llegar a la alegría, aquella oculta en la oscuridad de mis propios anhelos, la que no conozco, la que busco y se esconde.
domingo, 6 de octubre de 2013
Del rey
Yo estaba en el invierno de mi vida, y los hombres que he conocido a lo largo del camino fueron mi único verano. Por la noche me quedé dormido con visiones de mí mismo bailando, riendo y llorando con ellos. Tres años en una interminable gira mundial y los recuerdos de ellos eran las únicas cosas que me sostuvieron, mis únicos momentos felices reales. Yo era un cantante, no muy popular, que llegó a tener sueños de convertirse en un gran poeta, por una serie de eventos desafortunados vi esos sueños truncados y divididos como millones de estrellas en el cielo nocturno, soñaba una y otra vez, brillante y roto. Pero no me importó porque yo sabía que tenía que conseguir todo lo que siempre quise y luego ya no saber lo que realmente es la libertad.
Cuando la gente que conocía se enteró de lo que había estado haciendo, cómo había vivido, me preguntaron por qué. Pero no sirve de nada hablar con la gente que tiene un hogar, no tienen idea de lo que es buscar seguridad en otra gente.
Siempre he sido un chico poco común, mi madre me dijo que yo tenía un alma de camaleón. Sin un sentido moral que apuntase al norte, sin personalidad fija. Sólo una indecisión interior tan amplia y tan ondulante como el océano. Y si digo que no pensaba que todo fuera así, estaría mintiendo, porque yo nací para ser otra persona. No pertenecía a nadie, era de todos. No tenía nada, quería todo con un fuego de cada experiencia y una obsesión por la libertad que me aterroriza al punto que ni siquiera podía hablar de eso y me llevó a un punto donde la locura me deslumbró tanto que me dejó mareado.
Todas las noches rezaba para que pudiese encontrar mi pueblo y finalmente lo encontré en la carretera abierta. No teníamos nada que perder, nada que ganar, nada que desee más, excepto hacer que nuestras vidas fueran una obra de arte.
RIDE.
Cuando la gente que conocía se enteró de lo que había estado haciendo, cómo había vivido, me preguntaron por qué. Pero no sirve de nada hablar con la gente que tiene un hogar, no tienen idea de lo que es buscar seguridad en otra gente.
Siempre he sido un chico poco común, mi madre me dijo que yo tenía un alma de camaleón. Sin un sentido moral que apuntase al norte, sin personalidad fija. Sólo una indecisión interior tan amplia y tan ondulante como el océano. Y si digo que no pensaba que todo fuera así, estaría mintiendo, porque yo nací para ser otra persona. No pertenecía a nadie, era de todos. No tenía nada, quería todo con un fuego de cada experiencia y una obsesión por la libertad que me aterroriza al punto que ni siquiera podía hablar de eso y me llevó a un punto donde la locura me deslumbró tanto que me dejó mareado.
Todas las noches rezaba para que pudiese encontrar mi pueblo y finalmente lo encontré en la carretera abierta. No teníamos nada que perder, nada que ganar, nada que desee más, excepto hacer que nuestras vidas fueran una obra de arte.
RIDE.
jueves, 19 de septiembre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
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